
Cuando las primeras noticias empezaron sobre Spring Breakers – la felizmente libertina nueva película sobre cuatro sexy compañeras de crimen de una pequeña ciudad, protagonizada por Selena Gomez y Vanessa Hudgens y dirigida por el provocativo del indie Harmony Korine – comenzaron a salir, sonó como un clásico caso de sexplotación mutua. Las saludables ingenuas tendrían su momento de adultez, y Korine podría filmar a dulces estrellas de Dinsey fumando bongs en la playa. “Biquini y grandes traseros, gente,” como el co-estrella de la película, James Franco, dice en su personaje de rapero traficante de drogas llamado Alien, “¡de eso se trata la vida!”
Como resulta, es mucho más que eso: una subersivamente conservativa toma con la cultura de Girls Gone Wild, una mirada a los deformes efectos que los reality de TV y las redes sociales tienen en los niños, incluso en una memorable escena de Franco y algunos nunchakus, una hilarante crítica del moderno capitalismo tardío. “Es una mezcla y un refiltración de esas cosas,” dice Korine. No realmente uno de respuestas definidas, él dice que quería que el largometraje se sintiera “más como una experiencia con las drogas que una narrativa tradicional” y la llama “ambigua” y “post-articulación.” Pero quizá el mejor sumario viene de su descripción de la balada de Britney Spears, “Everytime,” que resulta en el clímax emocional del film: “Siempre pensé que esa canción era realmente pegadiza y muy pop, pero bajo ella había cierta clase de amenaza.”
Es una mañana soleada en Nashville, y Korine está sentado en una mesa de picnic en el jardín, fuera del desordenado apartamento que usa como oficina – no lejos de donde vive con su esposa y su hija, a media milla de la casa en la que creció, y sólo por el camino del parque en el que él y sus amigos solían tirar ácido. Él acaba de volver de una semana de premieres europeas – París, Berlín, Roma (“Habían 7,000 niños gritando en la calle. Es lo más cercano que tendré a un momento Justin Bieber.”) – y él luce algo cansado, con pesadez en los ojos y manchas grises en su barba. En un momento dado, corre hacia atrás de un árbol para orinar – un movimiento clásico de Korine, uno que escribió en su film de 1995, Kids – y en su camino de vuelta él muestra una breve cojera, el prolongado resultado de un tobillo roto que sufrió hace más de una década atrás, mientras filmaba una película que nunca finalizado, llamado Fight Harmduh, en el que él se metía a peleas con grandes y enojados extraños mientras un amigo lo filmaba desde el otro lado de la calle. “Sólo quería hacer la mejor comedia de todos los tiempos,” él dice, con una sonrisa irónica. “Hay muchas razones por las que era una idea confusa.
De cierta forma, Korine ha construido su carrera en ideas confusas – desde su bizarra, polarizadora idea de clásicos de culto, incluyendo Trash Humpers y Gummo, hacia más, um, temas personales, como su afiliación con la notoria “Pussy Posse” de Leonardo DiCaprio a fines de los 90; un adicción al crack; tomar refugio en la selva panameña; y dos incendios en su casa accidentales. (Para ser justo, él ni siquiera estaba en casa para una de ellas, y él ha estado completamente limpio por más de una década.)
Mientras que Spring Breakers no presenta escasez de loco libertinaje, tampoco – incluyendo un bong hecho de una muñeca de bebé, un trío sexual en una pileta, una filmación virtuosa y llena de luz neón de un violento robo a un chicken Shack, y una larga, homoerótica felación de una pistola cargada con silenciador – también llega a ser tierna, incluso dulce, con una clase de camaradería de poder femenino que casi podría ser llamada feminista. “La gente siempre dice, ‘A tus películas les falta moralidad,’” dice Korine. “Pero en definitiva, sé que mi corazón es puro. Era importante para mí y las chicas sintieron eso, también. Que hacia el final, la película estaba del lado de la justicia.”
Korine (40) creció a un día de viaje de las playas de Florida que él llama “the Redneck Rivera,” pero él nunca fue a un spring break. “Pasaba mis veranos en San Francisco haciendo skate y durmiendo en tejados,” él dice, “o yendo sobre colectivos Greyhound y dirigiéndome hacia Las Vegas.” Después de que se le ocurriera la idea para la película, tomó varios meses para recolectar imágenes de tablones de anuncio de fraternidades y sitios porno, luego escribió la película en 10 días en Panama City Beack, lo cual coincidió con la época del spring break.
“Me registré a mi hotel, y era como el piso cero,” él dice. “Jóvenes teniendo sexo en los pasillos, todo el mundo vomitando sobre ti, oyendo a Taylor Swift toda la noche – era intolerable. Fue a otro hotel y lo mismo ocurría, entonces manejé 20 minutos a un Marriott en un campo de golf. Entré y había todos esos enanos por todas partes. Yo estaba como, ‘Está bien. Esto funcionará.’”
Korine tuvo la idea de contratar a estrellas de Disney luego de mirar sus programas con su hija de cuatro años, Lefty. Pero su arma secreta resultó ser su esposa, Rachel, quien también aparece en la película, y quien predicó con el ejemplo e hizo seguro para las otras chicas seguirlo. “Necesitaba a alguien que pudiera ser valiente y audaz,” él dice. “No había nada que pudiera darle que ella no haría” – incluyendo quitarse la parte de encima de su biquini y burlarse de algunos muchachos borrachos de la fraternidad con un monótono canto sobre sus partes íntimas. Korine añade: “En realidad, esa fue su idea.”
La película fue filmada en San Petersburgo durante el spring break, a menudo huyendo de los paparazzi y los miles de cervezas extras. “Toda la vibra era tan furiosa y frenética,” dice Korine. “Había un caos. Una clase de manía siniestra.” Una escena clave se desarrolla en un billar de aspecto tosco que encontró en el ghetto. “Era súper deformado,” él dice. “Sólo pit bulls y colillas de cigarrillo y colchones quemados. Era tan hermoso.” Mézclalo con un trance-y, dubstep tema de Skrillex y del compositor de Drive, Cliff Martinez, y un soundtrack con Rick Ross y Fucci Mane (quien también interpreta al traficante de drogas rival de Franco), y todo hace un bucle, ebrio sueño febril de una película que luce, como dice Korine “como si estuviera iluminado con Skittles.”
A pesar de que él ha estado haciendo raras películas indie desde que tenía la edad de Gomez, Korine espera que Spring Breakers sea un punto de inflexión. “Es aburrido sólo hacer películas para las mismas audiencias una y otra vez,” él dice. “Quiero hacer el trabajo más radical, pero sacarlo de la manera más comercial.” Él dice que ya ha comenzado a investigar sobre su próximo proyecto. “Quiero dedicarme completamente. Creativamente, estilisticamente, iré a por ello. Mi sueño siempre ha sido infiltrarme en la corriente principal. Siempre creí que esa era la manera de hacer algún daño grave.”
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